BICAS: El proceso de extracción de litio amigable con el medioambiente liderado por estudiante de la Usach

El proyecto premiado durante la undécima edición de Despega Usach utiliza microalgas para agilizar los procesos de extracción dentro de las operaciones mineras de litio.


En las piscinas de evaporación de los salares del norte de Chile —territorio que concentra cerca del 41% de las reservas mundiales de litio— la extracción del mineral ocurre en distintas etapas. Sin embargo, en la fase final del proceso llamado “salmuera residual” aún existe una cantidad significativa de litio que hoy no logra recuperarse. Debido a las limitaciones de los métodos convencionales, hasta un 50% de ese mineral termina descartado como residuo, lo que equivale a entre un 2% y un 10% de la producción total de una operación. Más allá de la pérdida económica, estas aguas altamente salinas generan impactos sobre humedales y acuíferos cercanos a las zonas de depósito.

Enfoque circular en la minería

El proceso convencional de extracción de litio en Chile se basa en la evaporación solar: se bombea salmuera desde capas subterráneas hacia extensas piscinas al aire libre, donde el sol y el viento evaporan el agua hasta concentrar el mineral. El problema surge al final del ciclo, cuando las salmueras residuales, que aún contienen una fracción significativa de litio, no pueden ser procesadas eficientemente por los métodos tradicionales y se desechan. Este proceso, además, puede tardar entre 12 y 18 meses.

Es precisamente en ese punto donde interviene BICAS, cuyo nombre responde a las siglas de Biotecnología, Ingeniería, Ciencias, Ambiente y Sustentabilidad. La propuesta consiste en introducir microalgas en estos pozos residuales para que actúen como recolectores biológicos: gracias a su carga iónica y estructura celular, estas microalgas tienen la capacidad natural de acumular metales, incluido el litio, sobre su superficie, actuando como un complemento estratégico que permite recuperar ese porcentaje desperdiciado mediante un proceso biológico y amigable con el medioambiente.

Una vez que las microalgas han capturado el mineral, pueden ser reutilizadas en el proceso, lo que convierte a BICAS en una solución circular y no en un procedimiento de un solo uso. Al ser biodegradables, no generan nuevos residuos contaminantes ni alteran el ecosistema local. Además, el sistema está diseñado para operar en condiciones de alta salinidad sin requerir agua adicional, un factor crítico en zonas donde la escasez hídrica es una realidad permanente. Una de las ventajas estratégicas de BICAS es que no busca reemplazar la infraestructura existente, sino integrarse a ella. A diferencia de tecnologías alternativas como la extracción directa de litio, que requieren inversiones de capital significativas, BICAS funciona como un complemento a la evaporación solar, lo que facilita su adopción por parte de las empresas del sector sin necesidad de transformar sus procesos productivos.

El objetivo inmediato del equipo es consolidar datos experimentales suficientemente sólidos para dar el salto a una validación en terreno dentro de una operación minera real. Para ello, ya han establecido vínculos con actores del ecosistema minero del norte del país. La proyección a un año plazo es validar la solución en entornos mineros relevantes y avanzar hacia una primera prueba piloto en condiciones reales de operación.

Equipo desarrollador
El proyecto BICAS es liderado por Naiara Saigg, ingeniera en Biotecnología de la Universidad Andrés Bello y estudiante de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). El equipo lo completan Jassira Saigg, CFO e ingeniera en Biotecnología de la Universidad Andrés Bello; Pía Stocker, CEO e ingeniera en Biotecnología de la Universidad Andrés Bello; Alexander Kresse, estudiante de Ingeniería en Biotecnología de la Universidad Andrés Bello; y Margarita Molina, ingeniera en Diseño de Productos de la Universidad Técnica Federico Santa María.

Respaldo institucional

Como proyecto ganador de la undécima edición de Despega Usach, iniciativa impulsada por la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación (VRIIC) a través de su Dirección de Innovación y Emprendimiento (Dinem), el equipo recibió financiamiento de dos millones y medio de pesos para continuar avanzando en su validación técnica. Además, cuenta con el acompañamiento especializado de Innovo, la Incubadora de Negocios de la Universidad de Santiago, para proyectar el escalamiento de esta solución hacia la industria minera nacional.

Autor: Leonardo Gomez Troncoso

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